Un nuevo amanecer.
Corría por el denso bosque, intentando escapar de en encierro de su mente. Buscaba un mundo nuevo, diferente, donde pueda olvidar su anterior vida, donde pueda huir de todo aquello que le hacia mal. No se había dado cuenta, pero un hombre lo perseguía. No era lo que importaba en ese momento, su vida había sido arruinada, y mas que eso aun, era un ser repugnante, una bestia depredadora, un vampiro. Su ser lleno de recuerdos le daban miedo. No confiaba en nadie ya, ni siquiera estaba seguro el mismo. Si asi era el peligro inminente lo asechaba, y sin embargo el solo quería escapar de él, abandonar todo. No podía morir. Qué había pasado con ese magnifico don de la muerte. Nada, nada, nada de nada bastaba para abandonar todo, era un ser inmortal, y la única forma de morir era entregándose a los Volt. ¿Qué había pensado a la hora de meterse en ese cuarto? Nunca sentí ese vacio dentro de mí, estaba acabado. Mi vida por fin había llegado a lo que puede decirse un fin. Ya no me pregunto que como moriría, si ESTOY MUERTO. Eres un ingenuo Rolf, no sabes nada mas que ser un vampiro, un ser asqueroso, repugnante... En su cabeza daban vueltas todas aquellas ideas de lo que era el; seria verdaderamente algo repugnante.
Los bosques que rodeaban la mansión Wander eran una densidad de hojas de arboles que entraban en otoño. Todo lo que veía al rederdor era magníficamente amarillo y naranja. Frente a él se imponían los grandes arboles, y las extensas tierras de pasto. Las copas de los arboles estaban llenas de hojas, tanto como el estaba lleno de odio por Rennesmee. No se filtraba más que unos pocos rayos de luz por entre los troncos, lo suficiente como para que Rolf cayera en la realidad y viera que verdaderamente lo seguía un hombre.
A grandes zancadas los pasos de ese segundo joven que iba tras Rolf. Sus ojos pequeños delimitaban la pupila negra que se clavo en el rostro del adolescente. Su boca maldecía por lo bajo, emitiendo un silbido al pasar el aire por ella, y su nariz respiraba fuerte. Iba envuelto en un tapado de invierno, pese al calor que hacia en ese momento. Los ojos de Rolf miraron rápidamente, y este se dio cuenta que el joven estaba cada vez mas cerca de el. Decidió tomar carrera y mágicamente no se dio cuenta como se deslizaba por la tierra húmeda como un fantasma veloz. Iba a mas de cien kilómetros por hora, y por eso era que veía pasar los arboles como manchones en el sitio. Al darse vuelta de nuevo tenia la cara de el joven que lo seguía a solo un metro; entro en razón al darse cuenta que el no era el único vampiro que había ahí en ese momento.
Plum.

-Vamos Rolf levantate, no mueras, por favor- Claro como iba a morir si era inmortal. -Vamos respira-. Los parpados de él se abrieron y pudo ver como la luna llena se asomaba por entre los arboles. Dio su primer respiro.- Oh menos mal, pensamos que te habíamos perdido-. Rolf se preguntaba, ¿Pensamos?, quienes eran las personas que lo rodeaban.-Ven te llevaremos a un refugio-. Pronto sintió como alguien lo tomaba y lo llevaba a algún lugar. Luego sintió la piel ardiente de un joven. Volvió a abrir los ojos y vio una persona con su cara deformada por una cicatriz profunda en su mejilla que se extendía al ojo. Ahora unas uñas largas hacían presión en sus delgados brazos y sentía que le comenzaría a brotar sangre de esos lugares. -Déjalo ahí, yo me encargare de el-. La misma voz que había escuchado al entrar en conciencia. Con un ultimo esfuerzo logro abrir los ojos, era una mujer muy joven, debía tener apenas un poco mas que su edad. Volvió a cerrar sus ojos pero fue tarde.
-Ya me di cuenta de que ya te levantaste, mira toma esto-. Le dio una bebida sumamente caliente. - Soy Chanel, una vampiresa del norte-. Rolf se quedo atónito sin saber que responder. - En mi tribu estuvimos contando los días para que llegues al mundo-.
-Ah, entonces ya sabes quien soy-.
-Si, va al menos creo que eres Rolf, no es asi, Rolf Allen un vampiro del mar-.
-No lo se, supongo que si-.
-No debes corres asi por los bosques sabes, eres un premio para los vampiros del norte pero una desgracia para los del sur-.
-Verdaderamente no entiendo nada de esto-. Rolf en realidad no entendía, tampoco entendía como llego a hablar con alguien que tampoco conocía.
-Los vampiros son de Mar, Tierra, Sangre o Fuego, pero a la vez existen los del sur y los del norte. Los del sur son los de Mar y Sangre. Los del norte, bueno ya entiendes. Sin embargo hay una sociedad de vampiros ubicados en el centro de Asia, donde los mortales creen que no hay vida. Ellos se llaman los vampiros del Vientos. No son del norte ni del sur, se creen una secta apartada de todo-.
-Y ¿por que fue que los vampiros están divididos?-.
-La leyenda cuenta que los Allen, la familia más grande de vampiros en la historia, formaron los cuatro elementos de la tierra. El mar fue un obsequio que ellos le hicieron a los Wander. El fuego fue la manera de acabar con el primer vampiro que traiciono la sangre inmortal. La tierra la crearon para tener un lugar donde descansar. La sangre fue el aperitivo que ellos consumían en los días festivos. Cuando crearon estos cuatro elementos, un grupo de ellos decidió a oponerse a algunos de ellos mas precisamente al Mar y la Sangre, y entonces se mudaron al norte de Europa robando el Fuego y la Tierra. Previamente a eso se desato una pelea entre Jaques Allen y John Volt. Los seguidores de este último destruyeron el sur dejándolo en runas y escaparon al norte. Al quedar los del sur con los elementos restantes se crearon un refugio en las nubes para que nadie accediera allí, no tenían la tierra, pero luego de mil años los decidieron recuperar los elementos robados y los que se opusieron a eso se apartaron de la sociedad en Asia y descubrieron el aire, obligando a los del sur a abandonar las nubes-.
-Y eso que tiene que ver con migo-.
-Hoy en día luego de cuatro mil años los Allen y la compañía del sur logro conseguir todos los elementos pero aun asi las descendencias de sangre verdadera...- La vos de ella comenzaba a perderse en el tiempo...
Rolf caía inconsciente en el manto de piedras del piso olvidando todo mas allá de el.

-¿Lo tienes?- La vos macabra de Bella preguntaba.
-Si señora acá lo tiene, solo que el efecto de la droga pasara en unas horas-.
-Muy bien, entonces ahora solo me debo encargar de ti, que te debo-.
-Y... yo lo atrape y lo deje inconsciente, estamos hablando de unos... doscientos o...- Su vos quedo tapada por el grito de la otra mujer.
-Desmemoracorpus, ingenua que eres, mujer repugnante-. Luego ella tomo el cuerpo de Rolf y con un simple hechizo lo cargo.
Camino por los bosques de Albania, donde se encontraban ahora.
Una cantidad de rayos de luces baño el lugar, dejando a la bruja y a Rolf tendidos en el suelo, inconscientes ambos.
-Nunca debes meterte con un verdadero Allen, idiota-.
Cargó el cuerpo de Rolf a sus espaldas y junto con un grupo de personas se alejaron del bosque maldito. Ahora solo quedaba el sol que comenzó a asomarse por el horizonte y la sombra de un buen hombre que había salvado a Rolf de las garras de Bella, junto a una bella mujer y un robusto hombre, de ya unos cuarenta años, los que disimulaba muy bien.
-Estas a salvo sabes Rolf, no te preocupes, te vamos a salvar-. Rolf que seguía inconsciente, no sabia que pasaba más allá de su cerebro dormido. Le vertieron un liquido por sus carnosos labios y...

-¡Rolf!-. El joven salto a el abrazándolo y dándole unas cuantas palmadas en su espalda.
-Esa a salvo, despertó, John ven aquí, mira- Gritaba una mujer.
-Oh mi primo, estas bien, que alivio-. Rolf no entendía nada, tres personas le hablaban, donde estaba la mujer que le contaba la leyenda de los vampiros del sur y los del norte. Si, si antes estaba perdido, ahora, lo estaba aun más.
Y si decían que encontrar una aguja en un pajar es difícil, Rolf se sentía una aguja, pero mar adentro.
-Desmemoracorpus-...

"No hay mas que una cantidad de vampiros en el mundo, creo, los del sur, los del norte, y los extraños. Son muchos, si lo son. Pero no me importa, estaba esperando esa voz en alguna parte de mi cuerpo que diga, si estas a salvo, por primera vez lo estas"